Con lo antes expuesto "MOMENTOS SARCASTICOS EN PAREJA" se logra poner en evidencia el fin último de un buen sarcasmo, de modo mejor dicho, un sarcasmo inteligente y pensado; decir la verdad en forma “no decorosa” si no disfrutable para ambas partes (o por lo menos para una, la emitente) resulta una misión de compromiso con el tacto en el trato con los individuos circundantes. La honestidad como principio básico del sarcasmo es un valor poco adoptado por la persona a la hora de entablar relación con el entorno social, por ello cuando hace su aparición en la escena es de admirar y exaltar.
¡Propendo por el uso de esta forma de expresión!


Sólo resulta indecoroso el sarcasmo para quien espera ser tratado con melocería verbal, con palabras prestadas y vacías de contenido. Lo anotas de manera genial en el texto anterior: el sarcasmo obliga a quien lo recibe a potenciar su capacidad de compresión; el sarcasmo es un desafío, un reto que propone el emisor para que el "otro" de muestra de talento e ingenio. Vale a pena pensar el sarcasmo como valor.
ResponderEliminar